| Autoaceptación
17Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
Lucas 15: 17-19
El concepto de autoaceptación propia se ha venido desarrollando de diferentes maneras. Cuando una persona ha fallado delante de Dios y siente que ya no es aceptada, comúnmente desarrollará alguna técnica personal y empleará algunos métodos esclavizantes para tratar de lograrla bajo sus propios méritos. Esta incesante reacción humana ha navegado por siglos en los mares de la insensatez, y a pesar de que los huracanes mas catastróficos la han azotado, permanece en el barco de la necedad.
Nosotros no podemos olvidar que la aceptación de Dios está fundamentada en la obra de Cristo. Fuera de esta realidad, cualquier cosa: ya sea en nosotros o de nosotros, es una actitud humanista.
El Dios todopoderoso no nos ha llamado a alterar el curso trazado por Él: viviendo en temor y santidad, tratando de comportarnos dignamente, arrepintiéndonos y llorando por nuestros errores los domingos por la mañana: esa no es la fuente de la aceptación. La verdadera fuente de aceptación se encuentra en su Hijo Amado.
6para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
Efesios 1:6
No negamos que las cosas mencionadas son de suma importancia y son parte integral en la vida cristiana; pero sí quiero dejar en claro que si tú estás haciendo todo esto para conseguir Su aceptación, estás totalmente fuera del orden divino.
La autoaceptación es una actitud orgullosa que se esconde bajo la careta de humildad y depende de las obras que pueda hacer para conseguirla. Es una insistencia obsesiva que se establece con el propósito de engrandecer al ser humano antes que a Dios. Es una compulsión excesiva que trata de encontrar seguridad bajo los resultados que pueda generar.
Motivados Por El Miedo
Durante siglos, este común denominador ha formado parte importante de los conversos e inconversos. Veamos un ejemplo que seguramente nos ayudará a conocer los resultados de este imperio demoledor.
-Hijo: "Si no estudias, te puede ir muy mal en la vida…"
-Hijo: "Si no estudias, tendrás que conformarte con cualquier trabajo que te ofrezcan..."
El niño, el adolescente, o el joven al escuchar tales palabras por parte de sus padres, comienza a sumergirse bajo este principio: "el miedo" De tal manera que toda su vida se la pasa tratando de llegar a ser un profesionista únicamente por el miedo que sus padres le infundieron.
He conocido a personas adultas que abrazaron este fundamento durante los años que se prepararon para lograr una profesión y todos tienen algo en común: nunca pudieron gozar lo que estaban haciendo. Muchos dicen: "Si mis padres hubieran hecho a un lado el método del miedo y en su lugar me hubieran enseñado que el leer, el aprender, etc. es algo precioso, hubiera disfrutado al máximo todos los años que me la pasé estudiando".
Esta arma de alto calibre también se ha empleado en la Iglesia Cristiana y ha arrastrado a miles a vivir bajo la "autoaceptación".
Quisiera preguntarte algo, ¿Con cuánta frecuencia el miedo te ha manipulado para que pases al altar y te "reconsagres", "recomprometas" y te "redediques"? Se supone que cuando haces esto y oras de una manera sincera cambiará el curso de tu vida; pero en los siguientes minutos, u horas, o días, te das cuenta de que no sucede así. Lo peor de esto, es que miles de cristianos han vivido en esta mentira. ¡Están atrapados; porque creen que al menos que hagan algo para Él, entonces serán aceptos!
Las voces gritan desde todos los continentes de la Tierra: ¡¿Quieres que Dios te acepte más?! Entonces tienes que hacer esto, aquello; porque si no lo haces, no serás aceptado totalmente. El punto que tratamos de ver aquí, es el terrible bombardeo y el estímulo continuo que viene a causa del miedo para actuar de una manera "correcta" en la vida cristiana. Yo no necesito ser estimulado por el miedo, yo soy motivado por una relación personal que tengo con Cristo; yo no oro para ser aceptado, oro porque ya fui aceptado en el Amado.
¿Pero por qué el cristiano es motivado por el miedo? Porque es lo único que conoce. De hecho, este método inefectivo, pero que es muy a menudo usado en la Iglesia Cristiana no es nuevo. Este estímulo religioso fue empleado por los fariseos, pero nunca fue efectivo y nunca lo será. En algunas de sus expresiones, lo que el miedo dice es esto: ―"Debo dejar de hacer aquello, y debo optar por hacer esto".
Recordemos que no es únicamente el hecho de retirarnos del deseo carnal, de desprendernos de una mala compañía, inclusive de abandonar el pecado. ¡El hijo pródigo lo hizo! Pero seguía pensando y viviendo equivocadamente.¿Por qué digo esto? Bueno, él creyó que si su padre lo hacía como a uno de sus jornaleros iba a pagar por su aceptación. ¿Te das cuenta de este error? ¿Cuántas veces tú has caminado en las mismas ideas del hijo pródigo? Vuelves en sí; confiesas el pecado: ¡Eso no está mal! Pero después de haberlo confesado, en lugar de verte en tu verdadera posición de hijo aceptado, te abandonas al hecho de verte en la condición de jornalero, y te esclavizas por el miedo, buscando una autoaceptación por tus propios medios.
Madurando?
Por su
viva fuimos salvos, (Romanos 5: 10) pero la salvación no es el final
de la historia, sino mas bien el inicio del algo que
no tiene limitaciones. La unión que compartimos
en Jesús, no solamente incluye la liberación
de la ley para llegar a ser hijos de Dios, sino también
la liberación total para el crecimiento en la
vida cristiana.
Los que están en El, tienen asegurada la liberación
de la ley, ya que en su amor esta incluida la restauración
total y final de todo lo que tenga que ver con esta.
Los propósitos y fines de Dios son perfectos
y nos garantizan que su gracia es suficiente. Nuestro
Padre, nunca tuvo la idea que indicara una obligación
moral o una ley para hacernos madurar, jamás
ha cruzado por su mente el deseo de obligarnos a avanzar
para estar correctamente delante de El.
Entendamos esto: la madurez que
el desea que tengamos, no esta basada en la ley, sino
en su Gracia.
Recordemos,
que la ley en primer lugar, como pacto de obras demanda
una perfección que nunca vendrá por nuestras
propias obras. No necesitamos pensar que los que han
acudido a Cristo, han de cumplir una parte para asegurar
una vida de victoria, “jurídicamente estamos
libres,” no por acto nuestro, sino por la sentencia
de un juez; no por el mero perdón; sino por
su gracia.
Es necesario entender que la
madurez basada en nosotros mismos es, vacía y carente de verdad, porque
se presentan ofrendas a Dios para satisfacer las expectativas
religiosas, las cuales no tienen efecto, pero si mucho
valor moral. Por lo tanto, la conducta del cristiano
mejora por un momento para después regresar
a su estado original. La transformación del
carácter por medio de la ley, no se ajusta a
la voluntad divina porque no puede y jamás podrá.
La incapacidad humana trata de
conducirse mezclando lo suyo con la expectativa divina.
Esto provoco que
Dios nos mostrara la verdad autentica, llevándonos
a la madurez, por medio de la Gracia. ¿Quién
pedirá un sorbo de agua, cuando tienen libre
acceso a mil cantaros llenos y con solo pedirlos?
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía
en el; y el hará.
Salmo 37: 5
Gerardo Vázquez
Director Ejecutivo para América Latina
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